El pasado 13 de diciembre, el equipo de Clínica y Rescate de la Fundación CRAM recibió el aviso de Agents Rurals por el varamiento de una tortuga marina en el Delta de l’Ebre. Se trataba de un ejemplar juvenil, al que bautizamos como Koopa, con un peso de 1,7 kg, que se encontraba en un estado crítico: extremadamente débil y con heridas de consideración en el cuello, la cabeza y la parte inferior junto al plastrón, de origen desconocido.
A su llegada a nuestras instalaciones, el equipo técnico realizó una evaluación completa del animal. Las radiografías revelaron neumonía, por lo que se inició de inmediato el tratamiento farmacológico específico para esta patología. Sin embargo, con los resultados de la analítica, el personal de clínica se encontró con un panorama aún más preocupante: fallo renal, hepático y cardíaco. Estos parámetros, dificultaban gravemente las probabilidades de supervivencia, incluso brindándole la mejor atención veterinaria.
Pese al esfuerzo y los cuidados intensivos proporcionados por nuestro equipo durante su estancia en la UCI, Koopa falleció transcurridas 48 horas desde su ingreso.
Durante la necropsia, se determinó un hallazgo especialmente doloroso: restos de plástico en el tracto intestinal, un claro indicador de los peligros que supone la contaminación por plásticos para la vida marina.
La asistencia a esta tortuga marina se ha realizado en el marco del proyecto SERVIMAR, apoyado por la Fundacion Biodiversidad del MITECO a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por los fondos NextGenerationEU, la colaboración de la Generalitat de Catalunya y con fondos propios.

