El pasado 3 de agosto, Antonia llegó a la Fundación CRAM después de ser localizada en Montgat, enredada entre basura marina.

Esta tortuga boba (Caretta caretta) presentaba una lesión grave en una de sus aletas por culpa de un enmalle, que hizo necesaria una cirugía de amputación. A partir de ese momento, comenzaba para ella un proceso de recuperación y adaptación.

Durante estas semanas, el equipo veterinario y técnico de la Fundación CRAM ha seguido de cerca su evolución, con el apoyo de nuestros voluntarios y voluntarias. Y, afortunadamente, su recuperación ha sido muy buena.

Y sí, una tortuga marina puede volver al mar con una aleta menos.

Las tortugas son animales con una gran capacidad de adaptación y, cuando su estado de salud lo permite, pueden aprender a desenvolverse y desplazarse con una aleta menos. En el caso de Antonia, su evolución y su capacidad para nadar han demostrado que está preparada para volver a su medio natural, para volver a casa.

Su caso nos recuerda, una vez más, que la basura marina puede tener consecuencias muy graves para la fauna que habita nuestros mares. Pero también nos demuestra que, con atención veterinaria, cuidados y tiempo, la recuperación es posible.

¡Buen viaje de vuelta!

La Fundación CRAM ofrece un servicio permanente de asistencia a fauna marina amenazada en Catalunya, financiado mediante un contrato de prestación de servicios con la Generalitat de Catalunya —a través del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica— y con recursos propios de la entidad.

Tenemos 11 tortugas ingresadas y con tu colaboración nos ayudas con los tratamientos y alimentación que necesitan hasta su completa recuperación y reintroducción en el mar.

Tu colaboración y apoyo es vital para poder seguir llevando a cabo nuestro trabajo. ¡Juntos podemos hacer de este planeta un lugar mejor!