El pasado 2 de mayo, una gaviota ingresó en el Centro de Recuperación de la Fundación CRAM gracias a los servicios municipales de Castelldefels tras ser hallada en mal estado. Al llegar, el equipo veterinario detectó una fractura en su pata izquierda, pero lo más alarmante estaba por descubrirse.
Las radiografías revelaron tres impactos de perdigón: uno en el ojo, que le provocó graves daños en la cabeza, y dos más alojados en la cavidad celómica, una zona interna vital para las aves. A pesar de los esfuerzos del personal del CRAM, la gaviota no logró sobrevivir a sus heridas.
Casos como este nos recuerdan la fragilidad de la fauna silvestre y la importancia de protegerla. Actos como el uso de armas contra animales no solo son injustificables, sino que evidencian la necesidad de seguir trabajando en la concienciación y el respeto hacia los seres vivos con los que compartimos nuestro entorno.
Desde la Fundación CRAM se hace un llamado a la ciudadanía para estar atenta, actuar con responsabilidad y ayudar a preservar la vida de estos animales, que cumplen un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas. Cada gesto de respeto y cuidado hacia ellos marca una diferencia.
La asistencia a este ejemplar se ha realizado en el marco del proyecto SERVIMAR, que se realiza gracias al apoyo por la Fundación Biodiversidad del MITECO a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por los fondos NextGenerationEU y a través de fondos propios.

