El pasado 10 de junio, una gaviota patiamarilla (Larus michaellis) ingresó en el Centro de Recuperación de la Fundación CRAM gracias a la actuación de un particular que la encontró incapaz de volar y con una cojera evidente que dificultaba por completo su movilidad. Se trata de la paciente número 19 de aves ingresadas en lo que va de año.

A su llegada, el equipo de rescate y el personal veterinario activaron el protocolo habitual de exploración clínica. La primera evaluación ya apuntaba a una lesión de gravedad en el aparato locomotor, que impedía a la gaviota sostenerse con normalidad y, mucho menos, emprender el vuelo.

Las pruebas diagnósticas, radiografías, confirmaron una fractura de cadera derecha, una lesión especialmente comprometida en aves silvestres, ya que afecta directamente a su capacidad de desplazamiento, alimentación, capacidad reproductiva y supervivencia en libertad. Sin embargo, el hallazgo más inesperado se produjo durante la exploración interna.

En el sistema digestivo del animal se detectó la presencia de un cuerpo extraño: un clip metálico. Este hallazgo refuerza la creciente preocupación por el impacto de los residuos urbanos y la contaminación en la fauna marina y costera, que ingiere o se ve afectada por elementos artificiales presentes en su entorno.

A pesar de los cuidados intensivos y los esfuerzos del equipo veterinario, el pronóstico del animal era muy desfavorable desde el inicio debido a la gravedad de las lesiones combinadas y no logró sobrevivir.

Desde la Fundación CRAM se insiste en que casos como este no son aislados, y ponen de manifiesto la necesidad de reforzar la concienciación sobre el impacto de los residuos en el medio natural️. Pequeños objetos cotidianos, cuando terminan fuera de su lugar, pueden convertirse en una amenaza para la fauna silvestre.

Cada intervención recuerda la fragilidad de estos animales y la responsabilidad compartida de proteger los ecosistemas en los que conviven.