¡Tenemos noticias emocionantes acerca del viaje de Griselda! Nuestra resiliente tortuga, ha cruzado el estrecho de Gibraltar y se encuentra nadando por el Golfo de Cádiz. Todo un hito teniendo en cuenta que se trata de una zona especialmente complicada por las fuertes corrientes de entrada que suelen dificultar el avance incluso para animales en plena forma. Por ello, y más en su caso, con una afectación importante en las dos aletas traseras, esta travesía todavía cobra más importancia.
Lo más inspirador de esta historia es que Griselda fue liberada hace unos dos meses tras pasar un año ingresada en las instalaciones de la Fundación CRAM, recuperándose de lesiones en sus aletas traseras. Y su evolución en este viaje demuestra, una vez más, una adaptación espectacular al medio natural y un pronóstico muy favorable para su supervivencia.
Gracias a la marcación satelital financiada por el Ajuntament del Prat de Llobregat, podemos seguir de cerca cada uno de sus movimientos y conocer en detalle cómo se desarrolla su travesía.
Este comportamiento es especialmente interesante porque podría indicar que Griselda pertenece a la población atlántica, ya que ha salido del Mediterráneo con decisión. Las tortugas atlánticas suelen utilizar esta cuenca solo como zona de paso o alimentación antes de regresar al océano, mientras que las tortugas mediterráneas tienden a completar todo su ciclo vital dentro del propio mar. Aunque solo los análisis genéticos podrán confirmarlo, su ruta es un indicio muy claro de esa posible procedencia atlántica.
Cada kilómetro que recorre nos enseña más sobre la increíble capacidad de estas especies para orientarse, adaptarse y sobrevivir.