Trèvol y Kamba llegaron a la Fundación CRAM el pasado verano después de sufrir graves consecuencias a causa de quedarse enredadas en unas redes a la deriva. Las heridas fueron tan severas que fue necesario amputarles una de sus aletas.

Tras casi un año de recuperación, han conseguido recuperar su condición natatoria y adaptarse a su nueva realidad. Y, tras superar con éxito los exámenes médicos, ambas han podido volver a casa.

Y la gran pregunta: ¿Una tortuga sin una aleta puede volver al mar?

¡Sí!

Su historia demuestra que, con los cuidados necesarios y un largo proceso de recuperación, una tortuga puede volver a nadar y vivir en libertad incluso después de perder una aleta.

Recuerda que si te encuentras una tortuga marina atrapada en una red:

  • Llama al 112 para activar el protocolo de rescate
  • Nunca retires la red, hilo, anzuelo o plásticos que tenga en sus aletas o boca. Si lo haces puede empeorar muchísimo su estado.
  • Si estás navegando, súbela a bordo, sitúala en una zona con sombra y tápala con una toalla mojada sobre su caparazón (nunca sobre la cabeza) y llama al 112

¡Buen viaje, Trèvol y Kamba!

La Fundación CRAM ofrece un servicio permanente de asistencia a fauna marina amenazada en Catalunya, financiado mediante un contrato de prestación de servicios con la Generalitat de Catalunya —a través del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica— y con recursos propios de la entidad.

Tenemos 7 tortugas ingresadas y con tu colaboración nos ayudas con los tratamientos y alimentación que necesitan hasta su completa recuperación y reintroducción en el mar.

Tu colaboración y apoyo es vital para poder seguir llevando a cabo nuestro trabajo. ¡Juntos podemos hacer de este planeta un lugar mejor!