Hace poco más de un mes, Griselda volvió al mar después de un año de recuperación en las instalaciones de la Fundación CRAM. Desde entonces, ¡no hay quien la pare!!
Griselda ingresó en el CRAM el 20 de septiembre de 2024, tras una captura accidental que le causó una gran fractura en el caparazón y afectó su movilidad. Gracias al cuidado y la dedicación del equipo veterinario, consiguió recuperarse y el pasado 22 de septiembre pudo regresar al mar en la playa del Prat de Llobregat.
Para seguir de cerca su nueva vida en libertad, Griselda lleva un dispositivo satelital instalado con la colaboración del Ayuntamiento del Prat de Llobregat. Este sistema nos permite conocer su recorrido y disponer de más información sobre las rutas migratorias que siguen las tortugas marinas en el Mediterráneo.
Y tenemos buenas noticias: en estas últimas semanas, Griselda se encuentra nadando cerca de Melilla. Su viaje nos está ayudando a aprender más sobre el comportamiento de su especie y sobre las rutas migratorias de las tortugas marinas en el mar Mediterráneo.
Además, su recorrido tiene un valor especial: cada kilómetro que avanza demuestra su enorme capacidad de adaptación y resistencia, ya que a pesar de sus limitaciones, Griselda está mostrando que puede desplazarse con normalidad y recorrer largas distancias, lo que es una gran noticia.