Nuestras dos tortugas residentes son ejemplares abuelitos con un peso importante, pero con la ayuda de los #supervols, del equipo del CRAM y una buena logística, se logró hacer el traslado con la máxima comodidad y el mínimo estrés.

La primera tortuga en trasladar fue 4×4. Se aprovechó el traslado para realizarle una revisión rutinaria veterinaria, así como a limpiarle su caparazón. Con todo listo, la acompañamos y le facilitamos la entrada a una de las piscinas donde reside a excepción de los meses más fríos.

Con 4×4 nadando ya en su piscina le tocaba el turno a la grandísima Massa Gran. El procedimiento fue similar, pero con la dificultad añadida de que ella pesa unos 125kg . Pero como tenemos mucha suerte de tener un equipo tan entregado y en forma, el traslado fue de lo más llevadero y cómodo para la tortuga.

4×4 y Massa Gran tienen muchísima suerte de tener muuuuchos padrinos y madrinas que nos ayudan a que tengan todos los mimos y cuidados necesarios.

¡Apadrina una tortuga y contribuye a la conservación de una especie en peligro de extinción!