El pasado 12 de agosto, la tortuga F volvió a casa, al mar. Tras unas semanas de recuperación en las instalaciones de la Fundación CRAM, este ejemplar de tortuga boba (Caretta caretta) fue devuelto a su hábitat natural en un emotivo momento acompañado por voluntarios y voluntarias del centro que día a día nos ayudan en el cuidado de las pacientes.

Esta joven tortuga había ingresado el pasado 14 de julio después de ser encontrada flotando en la Ametlla de Mar por un particular, que dio el aviso a través del 112. A su llegada a la clínica del CRAM tras ser recogida por parte de nuestro equipo, se constató que presentaba alteraciones en la analítica y se le aplicó un tratamiento de fluidoterapia, gracias al cual pudo recuperarse satisfactoriamente.

Cabe destacar, que, como el 88% de las tortugas que ingresan en el CRAM, la tortuga F lamentablemente también defecó plástico. Algo que, una vez más, debe invitarnos a reflexionar.

Tras su liberación, F continúa ahora su camino en el Mediterráneo, con plena energía y en buen estado de salud. Este caso es un ejemplo de la importancia de la colaboración ciudadana, la rápida activación de los protocolos y el compromiso de voluntarios y profesionales que hacen posible segundas oportunidades para la fauna marina amenazada.

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La asistencia a esta tortuga marina se ha realizado en el marco del proyecto SERVIMAR, apoyado por la Fundacion Biodiversidad del MITECO a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por los fondos NextGenerationEU, la colaboración de la Generalitat de Catalunya y con fondos propios.