El pasado 4 de diciembre, el equipo de Clínica y Rescate de la Fundación CRAM recibió un nuevo aviso, esta vez desde Cambrils: una tortuga había sido capturada accidentalmente por la embarcación de arrastre Josep Jan II. Gracias a la colaboración de la tripulación, la tortuga, bautizada con el nombre de Mel, pudo ser trasladada rápidamente a nuestro Centro de Recuperación para recibir una valoración veterinaria.

Mel, que es la paciente número 78 en lo que va de año, es una tortuga Caretta caretta juvenil de casi 5 kilos. A su llegada, presentaba un estado muy delicado. Tras realizarle radiografías, el equipo veterinario confirmó que sufría una embolia gaseosa grave, una condición potencialmente mortal que requiere una intervención de emergencia.

Por este motivo, Mel entró de urgencia en la cámara hiperbárica de la que dispone la clínica del CRAM, un tratamiento esencial para revertir la presencia de gas en sangre. Posteriormente, continuó su estabilización con un tratamiento de oxigenación en agua complementario para favorecer su recuperación.

Pese a la gravedad del cuadro inicial, la evolución de Mel está siendo francamente buena. En los últimos días ha comenzado a alimentarse correctamente, un indicador muy positivo que demuestra que responde favorablemente a los tratamientos y cuidados del equipo técnico y del voluntariado.

Mel continuará en observación en la UCI de tortugas hasta que su estado general permita avanzar hacia la recuperación completa.

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La asistencia a esta tortuga marina se ha realizado en el marco del proyecto SERVIMAR, apoyado por la Fundacion Biodiversidad del MITECO a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por los fondos NextGenerationEU, la colaboración de la Generalitat de Catalunya y con fondos propios.