El pasado 25 de febrero, el equipo de Clínica y Rescate del CRAM atendió a cuatro nuevos ejemplares de tortuga marina (Caretta caretta), todas ellas capturadas accidentalmente durante la actividad pesquera y procedentes de diferentes embarcaciones que dieron aviso al centro para activar el protocolo de asistencia.
La primera en llegar fue Tula, la paciente 33 del año, con un peso de 7,40 kg. El aviso lo dio la embarcación Lo Cacharro, procedente de La Ràpita. A su llegada al centro se encontraba clínicamente estable, pero se quedó en observación. Además, como protocolo, se le administró fluidoterapia para rehidratarla.
La segunda paciente del día fue Anacardo, que se convirtió en la paciente 34 de 2026. Con un peso de 8,55 kg y también procedente de La Ràpita, fue la embarcación Molacima la que alertó al equipo de rescate. Tras su ingreso se detectó que presentaba embolia gaseosa grave, por lo que se inició tratamiento con ciclos de oxigenoterapia, mostrando desde entonces una evolución muy favorable.
La paciente número 35 es Cristina, con un peso de 12,40 kg, capturada accidentalmente por la embarcación Guadalupe II, también procedente de La Ràpita. A su llegada se diagnosticó embolia gaseosa grave, por lo que se le administraron ciclos de oxigenoterapia, con una evolución positiva. Además, presentaba heridas en el plastrón, que fueron tratadas mediante curas realizadas por el equipo veterinario.
La última en ingresar fue Pistacho, procedente de Cambrils, tras el aviso de la embarcación Virgen del Mar. Con un peso de 12,40 kg, llegó al centro con embolia gaseosa moderada, iniciándose también tratamiento con ciclos de oxigenoterapia, al que respondió de forma favorable.
Actualmente, todas las tortugas permanecen ingresadas en el área clínica y rescate, donde reciben cuidados y seguimiento diario por parte del equipo técnico del CRAM, con la ayuda imprescindible de los SUPERVOLS del CRAM. Su evolución es favorable y pronto podrán regresar al mar.
La Fundación CRAM ofrece un servicio permanente de asistencia a fauna marina amenazada en Catalunya, financiado mediante un contrato de prestación de servicios con la Generalitat de Catalunya —a través del Departament de Territori, Habitatge i Transició Ecològica— y con recursos propios de la entidad.
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